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Allá por el año de 1933...



Soy Alberto Julián Querol Alcalá. Nací en Huesca - Capital de la Reconquista de Aragón,-en la heladora madrugada -1,35 h- del lunes, 30 de enero de 1.933. Aparecí con siete meses de gestación, y aunque a mi madre le costó lo suyo- estuvo grave durante diez días, y con motivos, después de doce partos-, y…!aquí estoy! Pesé 1.300 gramos. y a falta de incubadora, me mantenían dentro de una caja de zapatos con colchón de gasas, sobre el tape del horno de la cocina abierto, vigilando siempre un fuego suave, vigilancia que con todo cariño y dedicación hacían mis hermanos, los mayores, que por turnos me observaban permanentemente.

A los tres meses…. congestión pulmonar. D. Alfonso aplicó la solución del momento: introducirme cogido de manos y pies, en una palangana con granos de mostaza muy caliente, meter y sacar. De eso me acuerdo que estaba…! Ardiendo ¡ .. Bueno….

Antes del año, la comadrona que era marroquí, me hizo la circuncisión. ¡vaya broma!.

Mi infancia feliz en Huesca



Yo, seguía insistiendo en que el aire puro de Huesca en aquellos años, me sentaba bien, y al verano, ya participaba en las excursiones domingueras, andando, incluida la comida hecha en el campo, dándole a éstas el saborcillo, con los caracoles y cangrejos, que mi padre al llegar al sitio, se apresuraba a “recolectar”. En éstas excursiones, que eran muchas,( a la ermita de Cillas, con su pradera arbolada , con su manantial y riachuelo cristalinos, y a Siétamo , con su paraje idílico) participaban en frecuentes ocasiones, otras familias de amigos de casa con sus hijos .

Se organizaban juegos y cantos, y las mujeres se encargaban del fuego y la comida, Por la tarde , repaso de asignaturas y vuelta a casa andando, cantando por el camino.

Para mis padres, hermanos, y amigos si venían, aquello era el paraíso.

Cuando ya me iba solo, mis hermanas Chu o Elena , me llevaban al encuentro de mi padre que venía del trabajo; él me cogía en brazos.

Mi madre, procuraba llevarnos siempre, muy limpios y “atildaos”, por lo que llamaban a mis hermanos, “ los señoritos”.

Mi padre tenía una tienda de artículos de piel y guarnicionería que trabajaba por la tarde – aunque tenía dos operarios toda la jornada- que le permitía atender a los agricultores de Huesca y todos los pueblos de alrededor, por lo que era muy conocido y apreciado, sobre todo por los mas modestos que siempre tenían la pieza reparada o arreglada ,y…..“ ya me la pagarás cuando puedas” ó “cuando cojas la cosecha”.

Mi hermano José Luis, a los 16 años, marcha voluntario a un cuartel de Burgos.

Maruja marcha a Santander para aprender Enfermería. En la Casa de Salud Valdecilla. 



Antonio está en Guadalajara estudiando Farmacia y Magisterio.

Yo, sigo creciendo, sin más problemas

Los mas pequeños a la escuela, Nati estudia piano, muy bien, y papá le compra uno ¡ premio!

Maldita guerra...



1938. Un camión militar de campaña, me da una vuelta a la manzana, en la cabina, con el soldadico de chofer; era italiano y se llamaba José.

Voy con Carmenchu y Elena a todos sitios - a la cola del pan – al racionamiento en Casa Molinos- a la compra – en verano el pozal par traer el hielo de casa Félix las castañas asadas en hornillo de carbón vegetal- el tranvía- las filas de prisioneros que los llevaban a la cárcel. Aquellas filas de hombres esposados, atados con cuerdas y con arapos y los atos colgando del hombro, con las botas rotas,..o albarcas, los más: descalzos. Luego me enteraría que todos serían fusilados al amanecer en las tapias del cementerio; muchos de ellos serían sus delitos: disputas por tierras o riegos con los caciques del pueblo, ensañamientos por la guardia c. o con el cura, distinta visión política, etc...Me acuerdo perfectamente, y no se me han ido de la mente. ¡Maldita guerra ¡ ¿ como es posible que todavía me acuerde, con nitidez, de aquellas hileras de inocentes?

En estos dos años, se vive en casa la rutina familiar. La abuela Pía y las tías, por un tiempo largo, están con nosotros. Del tabaco picado de cuarterón, debidamente limpio de estaquillas y polvo, con una maquinita manual, se montaban cigarrillos para los soldados del frente rebelde; montones de cajas

se llevaron los soldados que venían a recogerlas. Había que limpiar las lentejas cucadas,….- el pan negro….. el tabaco intervenido…..los colilleros ……el estraperlo…el paragüero, con ropas rotas, quemado el rostro y las manos por todos los soles, alto y seco como un palo, y algo encorvado, la mirada triste, y con unos bigotes largos y quemados por el tabaco, meneando lánguidamente la estufa humeante donde llevaba los soldadores siempre calientes, y colgaba del hombro con una vieja y apañada correa de cuero, una especie de arcón de madera, semejante a la caja de un limpiabotas, aunque más grande, donde llevaba alguna herramienta, y maderas para el fuego. Colgado también de la correa, pendía un sillete pequeño , con una de las patas arreglada y encima de la caja , un pequeño yunque. Ahora parece que lo estoy viendo. Cuando le tocaba venir por la calle, yo, me sentaba al lado y me contaba cosas….. ya no me acuerdo…..

Muchos soldados por la calle. Ambulancias de la Cruz Roja . Gasógeno en los taxis….

Trenes que pasaban con vagones “borregueros”, cargados de soldados y material de guerra…

1939-1940

Antonio termina Magisterio y Maruja: enfermera..

En casa se vive un ambiente familiar agradable, pese a las penurias. Me llevan al colegio de las Carmelitas, con la Hermana Carmen, en el colegio que había en el paseo de Sagasta. Mi padre nos inculcaba disciplina y respeto: Cenar a las 9 de la noche, con silencio incluido hasta el postre.

La luz de casa, se apagaba a las diez, limpieza de los zapatos de todos, inclusive. En la cena , yo me sentaba a la izquierda de mi padre y mi madre enfrente, y antes del final de la cena siempre me dormía en la mesa, entonces, mi padre, me cogía en brazos, y me llevaba a la cama ó me llevaban las chicas.

1941: Comienza la enfermedad de mi padre



Voy al colegio de Gascón y Marín con Manolo. En los estudios soy aplicado. Sobre todo en dibujo. Manolo, que era un” sarguta” jugando a pitos, les ganaba con pitos viejos, los pitos nuevos a los niños ricos que vivían en la zona. Valían en el colegio: por tres. Estas partidas las hacía después de salir por la tarde del colegio, debajo de la farola que hay en la puerta del dispensario, con la calle Costa ; se nos hacía tarde –a las 8 - y al llegar a casa , había castigo: sin postre, o … estudiar en el comedor, o …limpiar los zapatos de todos; algunas veces , yo decía a mi madre, que me había parado un poco, para descansar; poniendo cara de bueno, posiblemente el asunto,”colaba “ 

Todos los domingos, si hacía buen tiempo, íbamos los pequeños a visitar a las abuelas; en la torre, mi padre aprovechaba para echar, con mis tíos y vecinos, unas partiditas de “julepe,”con MONO incluida, 

Subíamos verdura para casa y otras cosas que nos daba la tía Pilar, y si había flores, un ramo para mamá. La tía Pilar y mi madre… se querían muchísimo.También cogíamos lechacinos para los conejos que mi padre tenía, en una jaula grande, en el balcón del taller. Los vecinos que frecuentaban ésta” timba”, se asombraban de la educación que tenían los hijos de Ambrosio. Saludábamos a todos, y nos querían. La abuela nos preparaba la merienda. 

1942. La enfermedad de mi padre, no cesa; mi madre y mis hermanos mayores estaban muy preocupados. Visita a médicos y en clínica del Dr. Lozano. No hay solución. También pasó por el Hospital Militar en Ruiseñores,- con el sempiterno olor a tortilla francesa-. Y la misma respuesta. 

Comienzo a ir al colegio Calasancio. Me preparan para la Primera Comunión, que será para mayo. Comulgo en los Capuchinos y hubo en casa, chocolate con bollos. Los trajo Ambrosio del horno donde trabajaba por las noches. Fui muy feliz, mi madre lloraba. 

En el verano, éste año, fuimos a Jaca, con una diferencia: que los taxis? de la estación, a Jaca ,eran carruajes de caballos, de cuatro o seis asientos; las maletas iban arriba, Mi padre contrató una habitación en la pensión España en la calle Mayor, con un patio muy grande donde se metían los carruajes. Presumo que cada hotel, tendría su carruaje esperando en la estación, Una camarera me enseñó, en el patio, como unas tinajas, llenas de huevos; me dijo que estaban en agua de cal y que se conservaban mucho tiempo. ! Yo me llevaba muy bien con las camareras, Aquí , saliámos a pasear mañana y tarde,  porque tenía que respirar aire sano.


 1941. Comienza la enfermedad de mi padre. El médico le recomendó: la montaña, Aquel verano fuimos mamá, papá y yo, a Biescas. Primero el tren ¡que emoción! de Zaragoza a Sabiñánigo, y luego en un autobús renqueante, hasta el pueblo. Nos dejó el autobús Allí lo pasé muy bien. Estábamos en la alto de la parte vieja del pueblo, alquilada una habitación con derecho a cocina, en una casa particular, de un matrimonio que tenían campos, y en la parte baja de la casa , en la cuadra, había una vaca , una mula, un cerdo en el azolle, gallinas , conejos en una jaula grande,… ¡yo estaba en la gloria! . Junto a la puerta de la cuadra estaba la puerta de entrada a la casa; ésta era de madera algo vieja, con gatera, de dos partes, al igual que la de la cuadra, la parte de arriba se mantenía durante el día abierta con un toldo de loneta a rayas verde, para que no entraran las moscas; al fondo de la cuadra había un ventanuco que daba al río; la c asa era toda de piedra, encalada, y encima de las puertas, había dos ventanas con marco pintado de azul, que correspondían a una habitación y la otra a la cocina, que tenía hogar, cadiera y una mesa grande en el centro. Todos los suelos de la casa , eran de tablas de madera; la escalera era estrecha y de obra, encalada, Nuestra habitación estaba en la parte de atrás con una ventana que daba al rio; permanentemente se oía el ruido del agua. El arco de la puerta de la cuadra era de piedra, y el de la casa, era de piedras cuadradas, encalados como toda la fachada; había una piedra larga como un banco, entre las dos puertas, y en el rincón, una piedra grande con un hueco a modo de maceta. Con la casa, terminaba la calle en una pared de piedra con mucho musgo. El dueño de la casa, delgado, y de la edad como mi padre, me llevaba a la huerta, y a la era, a trillar. Teníamos que pasar el río, por un puente de maderas que también pasaban por él, los autos y el autobús….era la carretera que se iba a Torla. Eran muy cariñosos y amables.



1944: Fallece mi padre




1943. Vuelve Maruja, y entra de enfermera en la clínica Odontológica del Dr. Sanguino. Nati trabaja en Publicidad ERRE, y Antonio va de maestro a: Miedes de Aragón. Mis hermanas mayores Maruja y Nati se maquillaban y se pintaban las uñas, y esto, no le gustaba mucho a mi padre ( la enfermedad le había cambiado un poco el genio) y tenían que despintarse en casa , Mi madre abogaba a favor de las hijas, pero con respeto. Y es que a mi padre, cuando subía a casa de su madre, la abuela Pía, las tías, que no estaban al día de las evoluciones, (pintarse-tacones-novios…) le comían o presenciaba yo, casi cada domingo, poniendo a mi padre apesadumbrado, y no era cierto, porque no había hijos en el mundo, que quisieran y respetaran más a sus padres, que nosotros.

Yo: al colegio a preparar el ingreso de bachiller, El invierno del 43-44 mi padre lo pasó muy mal; Manolo le hizo en una cajita de madera, una radio de galena con la cual mi padre podía escuchar por auriculares, Radio España independiente... .Había policía secreta que subían sigilosos por las
escaleras de las casas, a ver si alguien escuchaba esta emisora.

Para Semana Santa, Maruja y Nati, con una amiga de ellas, se vistieron de “manolas”! Estaban guapísimas ¡

Antonio le trajo una ratita blanca de laboratorio y mi padre, en la mesa de camilla, se lo pasaba en grande jugando con el animalejo. La calefacción de mi casa, siempre fue de braseros. Para las navidades, Aurelio que ya trabajaba en el INP, y le entregaba la nómina a mamá, era, como todos los años, el encargado de montar en el comedor, el Belén, con sus casitas de corcho y luces de pilas. Nati tocaba villancicos en el piano, y todos los cantábamos en grupo.

En este curso termino la preparación para el Ingreso de Bachiller. Este invierno fue muy frío.

1944

En los primeros meses del año, mi padre iba empeorando paulatinamente. Poco a poco fue dejando de ir a trabajar, ya que se encontraba francamente, mal. En casa hacía mella el presentimiento de que todo estaba perdido. Preocupación y lloros ocultos. Estábamos todos en casa. Yo, había cumplido el 30 de enero los 11 años, y voy al colegio Calasancio; Carlos y Manolo al Colegio de la Sagrada Familia; Los mayores a sus trabajos. Antonio: en Miedes.

D. Maximino Carnicero, que era el médico de siempre, venía a casa todos los días; algunas veces con otros médicos y después de ver a mi padre , hablaban retirados con Maruja y mamá; todos con caras serias, y luego, si yo le preguntaba a mi madre o los mayores, me contestaban.: es que papá está muy” malico”

Hacía unos días buenísimos a primeros de mayo. Para el día 2 de mayo, que era fiesta entonces, en el colegio teníamos excursión a Montañana, primero en tranvía hasta el Gallego y luego andando, hasta un campamento estupendo que tenía el Frente de Juventudes. Carmenchu me había preparado la cantimplora, los bocadillos, chocolate negro y naranjas, la servilleta, una toalla…, todo en un macuto.

Nadie en casa lo esperaba tan pronto, vino la abuela Pía, y aquella madrugada, a las cinco, cogido por las manos por su esposa y su madre, una a cada lado y con el Manto de la Virgen del Pilar sobre las piernas, y rodeado por todos sus hijos, serenamente, a los cincuenta y seis años justos, murió nuestro padre…….mi padre.

Me levantaron para que pudiera darle un beso. Fue el último; Estuve mirándolo unos instante esperando que me dijera algo, pero no lo hizo, y me retiré sin entender nada.

Sentí como si me hubiera abandonado. Este sentir lo he mantenido como un secreto, toda mi vida.

Lo amortajaron con un hábito de capuchino; fue deseo de la abuela.

Al día siguiente fue enterrado. Asistió para despedirlo, una gran afluencia de la familia y amigos.

En los días siguientes ocurrió lo normal en estos casos. Pésames y besos y pensar en el futuro. De momento mi madre ya no tenía el sueldo de mi padre y el del cuartel tenía que dejarlo, aunque José Luis siguió yendo por un tiempo.

En las vacaciones, le hago a mi madre pequeños recados :-el hielo-el pan-el carnicero; yo ya era muy agudo. A la torre bajaba con Manolo ; como había que ir por el canto de una acequia grande,

Mi madre no me dejaba bajar solo. Bajaba a la calle a jugar con Cobo, Gonzalo El Botas Oscar Pina, Mur…….. o al Parque de Pignatelli , donde iban mis amigos del colegio.

En agosto, Elena ingresa en el Noviciado de las Monjas de la Caridad de Santa Ana. Mi madre pierde otra ayuda.

A primeros de septiembre apruebo el examen de Ingreso de Bachiller y sobre el 15 empecé PRIMERO DE BACHILLER……!toma ya…!

El 10 de octubre, se casan a la vez, Nati y Antonio. El 10 de octubre, se casan a la vez, Nati y Antonio. Fernando, el marido de Nati, no era alto, con bigote cuidado, elegante, con mucha personalidad quería mucho a mi madre. Lydia , esposa de Antonio, de una gran familia de Miedes, muy respetada, me quería mucho, bueno…….a todos.

Mamá comienza los trámites para alquilar un local en Fdo,el Católico, 6 , y poner allí, con las herramientas del taller de Huesca, un taller para trabajar José Luis, Ambrosio, Carlos y Manolo, y a la par, vender artículos de piel , Se llamará: Industrias de la piel Vda. De A. Querol.