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¡ Hasta siempre yayo...!






El 13 de septiembre de 2017 me desperté como un día cualquiera, sin tener la mínima idea de que mi vida iba a cambiar unas horas después. Sin embargo, recibí la peor llamada que una persona puede recibir. No podía hacerme la idea de que ya no estabas con nosotros. Tú, mi abuelo, esa persona tan alegre que a todos contagiaba una sonrisa. No podía imaginarme que ya nunca vendrías a cenar a mi casa de sorpresa, ni que ya no nos haríamos 300 fotos para solo guardar dos, que no te tiraría de tus tirantes tan característicos, ni me hicieras bromas con mis piercings...Han pasado dos semanas y sigo sin querer creérmelo. Solo puedo agradecer a la vida la oportunidad de pasar contigo mis 19 años, y pedirle que en cielo te cuide como un angelito, porque te lo mereces. No tengo ninguna duda que ahí arriba estarás contando tus increíbles anécdotas a tantas estrellas como puedas, y me alegro de ello, pero no puedo negarte que aquí abajo me has dejado un vacío enorme. Solo me queda decirte que me cuides y protejas desde el cielo, porque yo te prometo que haré lo imposible para que estés orgulloso de mí y me sigas viendo cumplir metas. Te voy a querer siempre, yayo.
Tu nieta "la bonita", te echa de menos❤

María de Miguel Querol


¡ Hasta siempre Julián...!






El día 13 de septiembre de 2017, a los 84 años, nos ha dejado Julián Querol, el marido, el padre, el hermano, el yayo, el amigo que todos tanto queríamos. Se fue sin hacer ruido, pero también sin sufrir, el único consuelo que nos queda. Ha vivido mucho y bien, todos lo quisiéramos, pero así, tan de repente, nos ha pillado con la guardia bajada. Pero visto con perspectiva lo mejor es irse así, morir con las botas puestas.

Los que le conocías podéis imaginar el enorme vacío que deja, porque Julián lo llenaba todo. Tenía una personalidad y una vitalidad arrolladoras y enseguida se convertía en el centro de atención. Pero sin pretenderlo, con esa forma de ser tan aragonesa, tan "maña", que a todos nos cautivaba, con ese chiste de colegio 80 veces contado, con el conejito saltarín hecho con la servilleta, con la cestita hecha con la mandarina, esos dientes hechos con la cáscara de melón o con el cerdito hecho con el plátano...

Siempre conciliador, positivo, entusiasta y generoso, la crítica no entraba en su vocabulario, por lo que solo tenía amigos, amigos allá por donde fuera. Gracias por haberte cruzado en nuestro camino, nunca te olvidaremos.

Julián, nos vemos en el cielo, y guíanos cuando nos llegue la hora. Te queremos.

(Ah !, pero eso si...la culpa de todo la tiene Florentino...!!)

Julio P., tu yerno.



Fotos de Julián en el año 2017